¿Por qué Regeneración?
Durante décadas, el desarrollo sostenible se presentó como la respuesta a los grandes
desafíos del planeta. Sin embargo, la realidad ha demostrado que no es suficiente.
¿Por qué es necesario regenerar?
El concepto de desarrollo sostenible está próximo a cumplir cuatro décadas desde su formulación: “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas”. Sin embargo, hoy enfrentamos condiciones planetarias catalogadas como Código Rojo para la humanidad.
Hemos comprometido seriamente el futuro de esas generaciones y bajo las condiciones actuales resulta inviable alcanzar la sostenibilidad. Esto nos obliga a transitar hacia un nuevo paradigma: uno que no solo reduzca impactos, sino que regenere activamente las condiciones que hacen posible la vida en el planeta, incluida la humana.
El sistema vigente se sustenta en principios de crecimiento indefinido, apoyado en el extractivismo tanto de recursos naturales como humanos. Se basa en un enfoque reduccionista y disciplinar, incapaz de comprender la complejidad y la profunda interconexión de los problemas que hoy convergen en lo que denominamos una policrisis.
Para superar este paradigma, es necesario construir uno nuevo que lo vuelva obsoleto. Como planteaba Buckminster Fuller, no se trata de luchar contra el sistema existente, sino de crear uno mejor.
Nuestro enfoque regenerativo
Desde nuestra perspectiva, el desarrollo regenerativo es aquel que crea condiciones para la vida. Implica un enfoque verdaderamente holístico, que abandona el reduccionismo y reconoce que la base de la vida reside en la integridad y funcionalidad de los ecosistemas. Estos proveen los servicios esenciales que sostienen la vida, recordándonos que el ser humano no está separado de la naturaleza: somos naturaleza.
Este enfoque se articula en múltiples dimensiones interdependientes: economías regenerativas, sociedades conscientes y responsables, sistemas de gobernanza alineados con la vida, y una profunda revitalización cultural.
La cultura es, posiblemente, uno de los ámbitos de mayor impacto. El concepto mismo de agri-cultura refleja nuestra relación milenaria con el territorio. La cultura otorga identidad, fortalece la autoestima colectiva y preserva la autenticidad y diversidad de los pueblos.
¿Cómo llevamos la regeneración a la acción?
La transformación regenerativa sólo es posible cuando estas dimensiones se aplican de manera integrada en territorios concretos. Por ello, UCI ha impulsado metodologías e iniciativas con enfoque biorregional a nivel global, donde la vida ocupa el centro y la biodiversidad —junto con la salud del suelo— son pilares fundamentales.
Una iniciativa es Suelos Vivos, un hub del Instituto Savory que promueve la ganadería regenerativa. Este es un sistema de manjo del ganado que no solo incrementa la productividad y los ingresos de los ganaderos, sino que también contribuye a la restauración ecológica.
Existen, sin embargo, limitaciones clave para implementar la regeneración. La primera es la falta de personas formadas en esta área. La segunda, la invisibilidad y fragmentación de muchas iniciativas exitosas. Para superar estos obstáculos, UCI trabaja en la creación de una infraestructura que permita escalar la regeneración globalmente.
Así es como surge el Micelio Educativo (Mycelium Learning Network), una comunidad global de aprendizaje y co-creación biorregional. Esta plataforma facilita el acceso a formación con expertos internacionales, promueve el intercambio de experiencias entre territorios y utiliza herramientas avanzadas para fortalecer la cooperación.
Se trata de un modelo de educación individualizada que se colectiviza, integrando proyectos regenerativos y biorregiones de todo el mundo. Además, incorpora un sistema innovador donde los educadores son recompensados dinámicamente por su participación.